¿Quiénes Somos?
La iglesia CMI Argentina es una iglesia cristiana evangélica y misionera fundada en 1984 por cinco familias de misioneros provenientes de Corea del Sur.
El nombre CMI significa Campus Mission International en alusión a su interés por la propagación del evangelio, especialmente, en el campo universitario alrededor del mundo.
Actualmente, existen otras iglesias CMI en cada continente con la misma visión.
ONE CHURCH.
MULTIPLE LOCATIONS.
TAKE YOUR
NEXT STEP.
YOU MAKE
A DIFFERENCE.
OUR TEAM
Cuerpo Pastoral
Pastor Gustavo Salas
Iglesia CMI de Buenos Aires Almagro
Consejeros:
Misioneros y Co Pastores:

Gustavo Salas
Pastor

Names
Consejeros

Names
Misioneros
Nuestra Misión
Nuestra misión se enfoca a alcanzar con el evangelio a todo aquel que no ha encontrado aún la salvación en Jesús.
Nuestro anhelo es cumplir con la gran comisión otorgada por nuestro Señor Jesús, haciendo discípulos suyos a todas las naciones, predicando salvación en el poder de su gracia, compartiendo la palabra de Dios para conocimiento y práctica y confiando en su guía y compañía eterna.
Nuestra creencia
¿En qué creemos?
Creemos en el Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo; es decir, la Trinidad, Dios en tres personas. Creemos en el Dios Padre Creador de todo el universo y Soberano de toda su creación, quien conforme a su absoluta voluntad conduce la historia y gobernará para siempre. Creemos en el Hijo eterno que se encarnó y habitó entre nosotros abandonando su gloria, quien murió y resucitó para salvarnos y quien volverá en gloria para juzgar al mundo. Creemos en el Espíritu Santo que obra en medio de nosotros revelando el pecado y conduciendo al arrepentimiento, que llena nuestro corazón con su presencia y da dones y llama a al misión.
Creemos en la salvación por la gracia del Padre celestial en la fe en el Señor Jesús y en la operación y presencia del Espíritu Santo conforme lo señala la palabra de Dios:
“Pero cuando se manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador, y su amor para con los hombres, nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo, el cual derramó en nosotros abundantemente por Jesucristo nuestro Salvador” Tit 3:4-6.
“Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe” Ef 2:8,9.
“si retenéis la palabra que os he predicado, sois salvos, si no creísteis en vano. Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras” 1 Co 15:2-4.
Creemos en la autoridad de la palabra de Dios y su completa veracidad conforme lo indican las mismas escrituras:
“Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra” 2 Tim 3:16,17.
Creemos en la gran comisión otorgada por Jesús a todos sus discípulos antes de su ascensión:
“Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén” Mt 28:19,20.
Creemos en la gloria eterna preparada para aquellos que han alcanzado salvación en Jesús por medio de la justificación y la santificación; que habrá un juicio y un destino para cada hombre según su fe, como lo indican las escrituras:
“De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida. De cierto, de cierto os digo: Viene la hora, y ahora es, cuando los muertos oirán la voz del Hijo de Dios; y los que la oyeren vivirán… No os maravilléis de esto; porque vendrá hora cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz; y los que hicieron lo bueno, saldrán a resurrección de vida; mas los que hicieron lo malo, a resurrección de condenación” Jn 5:24-25,28-29.

